domingo, 10 de septiembre de 2017

Mi opinión sobre el desafío catalán

He venido defendiendo que el desafío catalán es el problema político más grave que tiene la democracia en nuestro país, ahora y ya en la transición en el momento en que se llegó al acuerdo del Estado Autonómico, o dicho con las palabras de la época el Estado que garantizaba "el café para todos".   Desde el punto de vista de la gestión descentralizada de la Administración el Estado autonómico fue un acierto, tanto económica, como social, como cultural y como políticamente, eso sí, teniendo que aceptar las excepcionalidades fiscales de Navarra y Euskadi, que distorsionan y hacen menos creíble ese pretendido café para todos.  Pero el sentimiento de nación que algunas Comunidades tenían (y siguen teniendo), no es el mismo que el de otras que carecen (carecían en el 1978) de ese sentimiento.  Y con ese desajuste hemos estado conviviendo durante todos estos años.  Hubo intentos de solucionar el problema con Cataluña.  En tiempos del gobierno de Zapatero, al aprobarse el Estatut tanto en el Parlament como en las Cortes.  Junto a las modificaciones propuestas estaba la aceptación de Cataluña como nación, sin embargo el PP lo recurrió al TC y organizó manifestaciones detrás de pancartas con eslóganes como "Zapatero rompe España" y otras en las que podíamos leer líndeces como  "Zapatero igual a ETA" o "Zapatero el anticristo", con este ambiente en la calle era impensable que se produjese ningún tipo de acuerdo en el Parlamento.  Parece ser que el TC de entonces "interpretó" que no sentenció y ese resquicio jurídico puede dar lugar a que vuelva al TC y que este pueda emitir otra interpretación.  Algunos jurídicos ven ahí el intento de buscar un espacio para el entendimiento, eso sí, con el acuerdo político del Parlamento.
El fracaso del gobierno de Rajoy al renunciar a tomar iniciativas políticas, agravan y en mucho, la crisis del Estado hasta tal punto que ponen a las instituciones estatales en una situación de descrédito al tener que tomar iniciativas que le corresponden al ámbito político.
La España del 2017 no es la del 1936 cuando el gobierno de la República encarceló al gobierno de la Generalitat precisamente por proclamar el Estado Catalán.  Por entonces en Alemania gobernaba Hitler y en Italia Mussolini y el mundo se preparaba para la segunda guerra mundial.  Rajoy no ha querido dialogar con la Generalitat, no ha propuesto ninguna iniciativa para encontrar una salida,  se ha amparado en los tribunales y en el lógico cierre de filas de todas las instituciones y partidos para no darle la legalidad pretendida al referéndum.   Rajoy se ha dejado influenciar por los retrógados españolistas del resto de España que tumbaron el Estatut en tiempos de Zapatero y ahora lo llevan hacia un túnel sin salida.
Esta situación mediatiza también las actuaciones del resto de partidos, sobre todo del PSOE, cuya razonable propuesta de crear una comisión en el Parlamento se ve empañada por esa hoja de ruta de confrontación y entramado jurídico.  Es loable la posición que el PSOE y el PSC están llevando a cabo, han encontrado un discurso claro planteando la modificación de la Constitución para conseguir el Estado plurinacional;  es loable la lealtad que está manteniendo con el Gobierno y la legalidad vigente y es loable el trabajo parlamentario que está desarrollando ... pero muchos tragamos sapos y culebras cuando vemos a Pedro detrás de Arbiol y Rajoy y recordamos la deslealtad del PP con los gobiernos socialistas en los temas importantes del Estado.
Dicho esto, considero que someter a España a estos retos independentista en un mundo cada vez más globalizado económicamente y donde la construcción de un Estado Federal Europeo debería de ser el desafío a conseguir, no es el camino más recomendable y nos resta poder a todos, por supuesto al Estado pero también a las Comunuidades.
Reconociéndole a Cataluña el derecho a convertirse en nación, no podemos distorsionar la realidad y comparando la situación de Cataluña con el resto de las regiones que forman parte de Estados europeos, la situación de Catalaña es satisfactoria.  No está silenciada en el Estado autonómico, puede tomar decisiones que le permiten establecer una política propia en ámbitos relevantes para desarrollar su propia sociedad.
Tampoco parece comprensible que el independentismo catalán se enfrente a una democracia constitucional a través de sus instituciones de autogobierno que resisten en una actitud de desobediencia jurídica.  La Constitución es un órgano jurídico abierto y permite la inclusión de cualquier contenido, también la posibilidad de la separación territorial, aunque admito la dificultad de conseguir el consenso político necesario, pero eso es la democracia, avanzar por mayorías y respetar las normas que entre todos vamos consiguiendo.
Termino con una cita de Orwell que dice: "el nacionalista frecuentemente deja de estar interesado por lo que ocurre en el mundo real".  El nacionalista radical convierte al nacionalismo en una pasión y le traslada todos los problemas a la dependencia a un Estado que le impide desarrollar una sociedad idílica y feliz.  El mundo real es otra cosa.

martes, 22 de agosto de 2017

Nuevas variables en el terrorismo yihadista

¿Está en cuestión la integración que la sociedad española realiza a través de la educación, servicios sociales, valores que transmite ... después de los atentados de Barcelona y Cambrils?
Si nos fijamos en la vida que llevaba el conductor de la furgoneta que atropelló a varias personas  en las Ramblas de Barcelona, Youses Abouyaaquob, parece que sí.  Era un joven al que ponían de ejemplo los padres para sus hijos, buen estudiante, acabó con éxito un ciclo de grado superior y trabajaba en una empresa con contrato indefinido.  Formó parte del equipo de futbol y se relacionaba con chicos y chicas del pueblo, podemos decir que su integración era normal como así lo atestiguan varios vecinos de Ripoll.
¿Qué ha pasado entonces para que se radicalizase?,  sencillamente que en los últimos meses se relacionó con un imán con ideas yihadistas y por lo que se vé con grandes dotes de persuasión, que fue capaz de influir y de cambiar los valores de un joven y su entorno más intimo, inculcándoles el yihadismos, convirtiéndolos en asesinos.
Social y educativamente se ha producido un verdadero shock, pero también en lo que se refiere a la seguridad.  Este acto terrorista amplia el tipo de personas a vigilar, si antes la policía se centraba en personas sin formación e inadaptadas, ahora ese abanico se amplía.
Cabe reflexionar sobre el inmenso poder que tienen los religiosos de todas las creencias sobre sus feligreses.  Lo vemos en este acto extremo, pero también en la vida cotidiana.  A veces se señalan desde los diferentes púlpitos a colectivos determinados como personas que viven en pecado, de este modo se señalan a los gais o al diferente, fomentando fobias difíciles de gestionar.
El control de los mensajes que los religiosos trasladan a la ciudadanía, es quizás, la primera aportación al nuevo protocolo de actuación.  La implicación de la comunidad musulmana junto a las autoridades para evaluar la integración del colectivo musulmán, sería la segunda prioridad.  En el País Vasco se empezó a tener éxito cuando la sociedad fue aislando a ETA y cuando convirtió en asesinos a los que antes eran héroes, aprovechemos las enseñanzas.  El tercer punto sería una adecuada contestación social integradora e inclusiva, pero en esto ha sido un ejemplo la sociedad catalana, como antes lo había sido la sociedad madrileña.
Refiriéndonos a estos temas, no podemos olvidar el error y sus consecuencias de la foto de las Azores, o el doble papel de las monarquías del petroleo con la financiación de los grupos radicales,  todo suma para estar como estamos.

lunes, 17 de julio de 2017

Lo que nos queda hasta el 1 de octubre...

El tema de Cataluña, perdón, el tema de los soberanistas catalanes, cansa, aburre y a la vez preocupa y mucho por la trascendencia que tiene.
Desde que se rompió el equilibrio entre el principio democrático y el principio de legalidad, el gobierno de la Generalitat va de desvarío en desvarío. Puigdemont aferrado a la hoja de ruta que le marcan la CUP y Junqueras cierra filas con un Gobierno dispuesto a llegar hasta el final y para eso echa a los Consejeros que se atreven a reflexionar sobre el tema y a los que tienen miedo por sufrir las consecuencias de hacer una ilegalidad, todo dispuesto a llegar al uno de Octubre con las urnas puestas en las mesas electorales, incluso si es necesario las compra él.
Tenemos el convencimiento que el referéndum no se va a celebrar y si se celebra no tendrá las consecuencias pretendidas, ya que la participación será mínima y por tanto no se podrán trasladar los resultados al hecho político de la secesión y porque carecerá de reconocimiento interno y externo al ser celebrado ilegalmente y al margen de la Constitución.
Sin embargo lo que está consiguiendo Puigdemont es ahondar en la brecha social entre España y Cataluña y entre los mismos catalanes.  Eso sí, ayudado por la política de inanición del Presidente Rajoy que espera en su sofá una actuación contundente para restablecer el orden constitucional (como les gusta estos términos a la derecha).  Es decir, la política está ausente, trabajan los jueces y la policía judicial, el resto de fuerzas de seguridad del Estado están alertas de cara al día uno de Octubre, ¿y la política, dónde está?,
Lo preocupante de esta situación es que salvo Pedro Sánchez que está lanzando propuestas para mediar en el conflicto, el resto de líderes se atrincheran en sus posiciones con el pretexto que negociar es ceder ante los soberanistas.  Se oyen voces cada vez mas numerosas, que si el problema está en la descentralización de la gestión educativa que los catalanes utilizaron para educar a una generación de independentistas, que se aguantó mucho tiempo las ansias soberanistas y que estamos padeciendo las consecuencias,  ...     Y lo menos malo que tienen que oír los que abogan por la negociación es que pecan de "buenísimos" y que a los catalanes no se les puede consentir más.  Esa es la triste realidad.
El reconocer la plurinacionalidad del Estado es obvio y de hecho ya está reconocido socialmente, eso sí, esa realidad hay que trasladarla a la Constitución;  la revisión de las competencias y de la financiación se viene reclamando desde hace mucho tiempo, incluso por autonomías que no son Cataluña.  Veo con satisfacción que Pedro está tomando con iniciativas políticas la delantera al resto de líderes para resolver un problema que es eminentemente político.
Partiendo del hecho de que el referéndum no será decisivo, ¿cómo quedará la sociedad catalana?, ¿y las relaciones de Cataluña con el Estado?.  Lo único que puede paliar los efectos nocivos de esta situación es abrir una vía de negociación que termine con la modificación de la Constitución, y no creo que Rajoy ni Puigdemont estén capacitados para negociar y buscar una salida y mucho menos cerrar este conflicto.
Y en vacaciones no nos libraremos de más Rajoy, más Puigdemont, más Junqueras, más actos judiciales, más declaraciones altisonantes ... como dicen en Aragón, cansinos, que sois unos cansinos.

domingo, 18 de junio de 2017

¿Qué ha cambiado en el nuevo PSOE?

Pedro ha conseguido cambiar la cultura socialista de modelo de partido que habían instaurado Felipe, Zapatero y Rubalcaba, que consistía en repartir el poder orgánico entre los barones territoriales;  ha tocado también temas muy sensibles para una parte importante del socialismo, como es abogar por la plurinacionalidad del Estado.  Sólo por estos dos hechos Pedro no lo tendrá fácil ni interna (la actitud de determinadas delegaciones, sobre todo la andaluza, en el Congreso así lo demuestra), ni externamente, seguro que los medios de comunicación contrarios a Pedro y ahí parece que no tiene muchos amigos y lobys de la derecha empezarán a considerarlo como un izquierdista peligroso.    Por no recordar las dificultades en los procesos congresuales autonómicos, que en muchos casos serán complicados y con enfrentamiento, o dicho de otra forma, habrá confrontación entre los partidarios de los barones de turno y los de Pedro.
Si bien, en el pasado el PSOE partió de una posición nítidamente de izquierdas para dejarse envolver por la teoría de la tercera vía, situándose en el centro izquierda; en los tiempos actuales, con un panorama social y político distinto como consecuencia de la crisis que castiga sobre todo a los votantes y base social del PSOE y por la irrupción de Podemos que compite la hegemonía de la izquierda con el PSOE;  ahora, con un Pedro rescatado por la militancia y con un liderazgo incuestionable, se lanza a conquistar de nuevo el espacio de la izquierda, con mensajes claros que compiten con Podemos, pero con posturas diferentes en temas complicados y que posicionan al PSOE de una forma clara como es el reconocimiento de la identidad nacional de Cataluña dentro del ordenamiento constitucional, oponiéndose a un referéndum unilateral.
Pedro se ha marcado como objetivo poner al partido rumbo a la Moncloa, pero ha dejado claro que para conseguirlo no se puede excluir a ningún partido que sea capaz de comprometerse con un programa social, llegó a afirmar que para echar a Rajoy es necesario la confluencia de tres partidos PSOE C`s y Podemos.  Abogó por crear un órgano parlamentario para confluir en acuerdo para desmantelar las políticas del PP.
El cierre del Congreso ante 8.000 militantes, nos da idea del nuevo PSOE, Pedro quiso que se visualizase quien tiene el poder en el nuevo PSOE es la militancia.   Resoluciones como:  regular la eutanasia, recuperar la negociación colectiva, suprimir el copago, destinar 2.100 millones para erradicar la violencia de género, implantar el Estado laico, renta mínima, tributos progresivos, posicionarse en contra de los vientres de alquiler, derogación de las leyes del PP, defender valores y modelos republicanos ... son un ejemplo de dotar de contenido el lema del Congreso  "somos la izquierda".

sábado, 10 de junio de 2017

España...y Cataluña.

Este fin de semana nos sorprendió Guardiola erigiéndose en el portavoz de los independentistas y realizando manifestaciones que no dejaron indiferentes a nadie.  Un paso más para que Puigdemont y el Gobierno de la Generalitat sigan con su hoja de ruta de convocar un referéndum para el día uno de octubre, organizado de forma unilateral, y llevando el pulso con el gobierno español hasta sus últimas consecuencias.
Pronto se cumplirán siete años de la sentencia del Tribunal Constitucional, sentencia que convirtió en inútil la larga negociación política del gobierno de Zapatero con la Generalitat, cuyos acuerdos para modificar el Estatut fueron refrendados por el Parlament y el Parlamento español. De nuevo el poder judicial resituó al poder político y legislativo y ahí empezaron los problemas y los desacuerdos.  A la acción política y al acuerdo de la etapa de Zapatero, lo sustituyó el gobierno del PP con Rajoy al frente y a partir de ahí todas las reivindicaciones catalanas encontraron un muro infranqueable.
Sé que la prudencia política aconseja que en momentos de zozobra no tomar decisiones arriesgadas, pero a veces las propias convenciones ideológicas de los partidos políticos les debería llevar a lanzarse con propuestas claras y sin demagogias para solucionar o al menos mitigar los grandes problemas sociales que están en relación, más que con la economía, con los sentimientos colectivos.  Esta situación se empeora cuando estos sentimientos son utilizados por unos y por otros para conseguir rédito electoral, y aunque consiguen dicho rédito aumentan la quiebra social y se alejan de la solución.
Es el momento de plantear una modificación de la Constitución para reconocer el carácter plurinacional dentro de un Estado Federal; y eso hay que hacerlo desoyendo a los que dicen que ahora no es el momento, que lo que haría es aumentar el problema, que es darle la razón a los separatistas o que no ayudaría a solucionar el problema... hay que hacerlo por convención ideológica para cerrar lo iniciado en la transición política con un "café para todos" que no respondía a la realidad social y política en la construcción futura del Estado, sino del momento reivindicativo.
Es el momento también de revisar la fiscalidad territorial para evaluar el coste de los servicios públicos y poder garantizarlos a los ciudadanos en todos los territorios, pero a la vez evaluar lo que supone políticamente las excepcionalidades ventajistas de Navarra y Euskadi, las inversiones del Estado en las Autonomías en relación al porcentaje del PIB que aportan... Hablar de la solidaridad interterritorial unida a lo que recibe y aporta cada Autonomía... también eso es construir el Estado.
Por no poner la voz en los catalanes con una reivindicación histórica suya, yo tampoco entiendo que en el siglo XXI sigan manteniéndose las ventajas fiscales para dos Autonomía ( y mucho menos la forma de hacer caja en la negociación de los presupuesto últimos con la inestabilidad política );  ¿qué supondría para la solidaridad interterritorial que todas las Autonomías tuviesen esa fiscalidad ?;  en este sentido tampoco entiendo como Cataluña aportando el 18% del PIB y siendo el 16% de la población reciban tan poco del Estado, el 7%.  Seguro que habrá explicaciones, pero yo no lo entiendo.  Mucho esfuerzo de negociación y acuerdo por delante tienen los políticos, como tuvo Zapatero... y si hay acuerdo a esperar al Constitucional, porque de lo que estoy seguro es que los del PP si no les gusta lo recurrirán y le trasladarán  el trabajo político al Tribunal Constitucional.

martes, 6 de junio de 2017

¿Están en peligro las pensiones?

Sí,   las de ahora por el índice de revalorización que se trata de una congelación encubierta  y pierden poder adquisitivo año tras año y las pensiones del futuro por el factor de sostenibilidad, pensado para impedir el aumento del gasto cuando lo lógico es que aumenten las personas con derecho a pensión; es decir, que los 15 millones de pensionistas previstos para el 2050 recibirán la misma porción de la renta nacional que los 9 millones actuales.
El gran problema de las pensiones radica por un lado en la disminución de los ingresos de la caja de la seguridad social y por otro, desde que gobierna el PP, el fondo de reserva de la SS.SS. lo utilizan para cubrir otros gastos.  El PP recibió del gobierno de Zapatero un fondo de reserva de 67.000 millones de euros , que ha dilapidado.
España es también diferente en lo que se refiere a la gestión de las pensiones con respecto a los países del resto de Europa.  En estos, las pensiones están contempladas en los presupuestos generales lo que es una garantía de su mantenimiento;  la mayoría de los países de la Unión Europea tienen una tasa impositiva más fuerte, lo que supone un colchón económico para garantizar el estado del bienestar y por supuesto las pensiones.
En España, si sumamos a la liquidación del fondo de reserva, el insignificante impuesto de sociedades que pagan las empresas, si lo comparamos con Europa, ya que está en torno al 5% (muchas empresas con tasa 0),  eso sí, los impuestos por rendimiento del trabajo están entre el 15 y el 25%, es decir, las nóminas son las verdaderas sostenedoras del sistema de pensiones.  Del fondo de pensiones salen también partidas presupuestarias para el paro y para cubrir las pensiones no contributivas; dicho de otro modo, de las nóminas se están atendiendo necesidades sociales que tenían que estar sujetas a los presupuestos generales.  Con el fin de solventar estos problemas de falta de ingresos y aumento de gastos, el gobierno tiene previsto sacar deuda pública a costa de la SS.SS. lo que supone que el gobierno del PP gastó todo el dinero del fondo de reserva y dejará una deuda considerable para los próximos gobiernos.
Con estas políticas el problema no es sólo un problema para los pensionistas actuales, que con las subidas del 0,25% van perdiendo poder adquisitivo año tras año, el gran problema será el mantenimiento de las pensiones futuras ya que las previsiones, en el mejor de los casos, es que pierdan un 40% con respecto a las actuales.
Para solucionar este problema, sólo caben dos planteamientos, o bien realizar fondos privados de pensiones, que parece ser la solución del PP y de los bancos, o una revisión general de las pensiones para aumentar los ingresos de la caja de las pensiones y orientar esos ingresos exclusivamente a las pensiones.  Para aumentar los ingresos (según la UGT), habría que eliminar las subvenciones con cargo a la seguridad social y que el Estado asuma ese coste;  liberar a las cotizaciones de los gastos de la administración y que se costeen a través de los presupuestos;  levantar los costes de cotización para que los trabajadores que más ganan (8% de los trabajadores) coticen por todo su salario;  así y a todo los ingresos por cotizaciones no son en ningún caso suficientes, lo que hace necesario completar dichos ingresos por cotizaciones provenientes de impuestos.

jueves, 18 de mayo de 2017

Diferencias en los programas de Pedro,Susana y Patxi.

Aunque en realidad hay pocas diferencias en las propuestas que los tres candidatos nos proponen tanto en la gestión de la sanidad, educación dependencia, industria o fiscalidad, como no podía ser de otra forma, las diferencias están en el modelo del partido, lo que para unos hay que transformarlo radicalmente para adaptarlo a las exigencias de la militancia en el siglo XXI, para otros las reglas y normas internas hay que mantenerlas con pequeñas modificaciones como garantía de alejarse del populismo que invade a la vida política en la actualidad.
De esta forma, mientras Pedro y Patxi proponen consultar a la militancia en temas fundamentales sin ningún tipo de matización (elección de la Secretaría General, pactos postelectorales...); Susana concreta menos y su texto deja dudas si la participación es de toda la militancia o con el control del Comité o de un grupo proporcional de militantes.  Con respecto a la celebración de las primarias Patxi propone suprimir los avales e ir a un procedimiento de doble vuelta,  Pedro defiende la celebración de las primarias en todos los ámbitos, mientras que Susana excluye de las primarias a los municipios.  También hay diferencias en el tiempo en que debe de permanecer una gestora, según Susana nueve meses y para Pedro un máximo de tres meses.
Si atendemos a las propuestas programáticas, en caso de conseguir el Gobierno de la nación, quizás el tema más controvertido y donde se separan más los candidatos es en el concepto de nación, mientras que Susana y Patxi defienden al estado federal como solución a los conflictos territoriales, para Pedro la solución es modificar la Constitución para contemplar el estado plurinacional.
Aunque ya en la ponencia base se insta a crear una Ley Estatal de Garantía de Ingresos Básicos destinada a proporcionar un Ingreso Mínimo Vital, Pedro es partidario de dar las ayudas a través de la declaración de la renta.    Susana propone otorgar créditos fiscales para jóvenes que tendrán que usar de forma obligatoria para formarse por un valor de 24.000 euros;  tanto Pedro como Patxi critican esta medida por ser una receta liberal y apuestan por fortalecer el sistema de becas como mejor forma de garantizar la igualdad de oportunidades.
Sobre el modelo de banca pública, Pedro defiende la creación de un sector de la banca pública dirigida a garantizar el crédito para inversiones a largo plazo;  Patxi sugiere aprovechar la propiedad pública de algunos bancos y la existencia del ICO para constituir una red de banca pública.    Sobre el SMI,  Patxi reivindica la creación de estatutos de trabajadores similares en toda Europa y que contemplen SMI parecidos;  Pedro propone un SMI de 1000 euros a conseguir en su totalidad en el año 2020 de esta forma se alcanzaría el 60% del salario medio como establece la carta social europea;  Susana propone el 6% de subida en los próximos tres años si la economía sigue creciendo.  Los tres candidatos proponen recuperar el índice del IPC como medida para actualizar las pensiones y también tienen previsto derogar la reforma laboral del PP.
Con el termino de emprendimiento también manifiestan diferencias, mientra que para Susana fomenta esta actividad, incluso llega a proponer establecer el " derecho del emprendimiento";  para Pedro habla de nuevas formas de trabajo y organización que se reconocen como economía colaborativa.  Sobre la fiscalidad los tres  defienden que sea progresiva y quieren recuperar el tramo del IRPF que afecta a las rentas más altas;  Pedro propone una tasa del 5% sobre los beneficios empresariales para destinarlos a la participación de los trabajadores de la empresa.